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15 de febrero de 2021

Recursos y materiales para hacer música en el aula ordinaria

Sin instrumentos, sin espacio, en el aula ordinaria, ¿cómo sobrevivir y hacer música cuando parece que no hay opciones? ¿porque realmente no las hay? ¿qué nos queda entonces? He aquí un listado de recursos y materiales para hacer música en el aula ordinaria y sobrevivir a un curso atípico.
 
Empecemos con algunas ideas. ¿Qué alternativas hay si no podemos usar instrumentos convencionales?
  • Voz y percusión corporal 
  • Percusión sobre mesas, sillas
  • Palillos chinos, baquetas, palos de helado 
  • Bolis, lápices, material escolar 
  • Platos de papel, vasos, botellas, cucharas de madera
  • Periódicos, bolsas de papel 
  • Cualquier objeto sonoro barato, que permita tener uno por estudiante
Con estas ideas en mente hay quien prepara lotes de materiales individuales, quien compra un mismo material para todos o quien como yo escoge algo diferente para cada curso. Incluso hay lotes a la venta, por ejemplo estos de EEUU: Music Kits
 
Ahora, al lío! Muchos libros del siguiente listado sirven completos tal cual son, otros requerirán algo de adaptación por vuestra parte y de algunos solo son interesantes algunos capítulos (en esta situación).
 
1. Kaboom Percussión: Play-alongs 
Entre sus muchos materiales, este dúo australiano ofrece tres volúmenes de acompañamientos rítmicos con percusión corporal u objetos sonoros, uno con piezas clásicas, otro con canciones pop y un último de villancicos. Ideal para todas las edades. Se pueden encontrar en su web.
 

2. Musication 
Por si alguien todavía no lo conoce, en este canal de Youtube hay un montón de vídeos para acompañar piezas conocidas con pequeña percusión o boomwhackers. 
 
3. Gunild Keetman: Rhythmische Übung 
Una joya desconocida de entre los volúmenes del Orff-Schulwerk repleta de pequeñas piezas de percusión corporal. Perfectas para instrumentar con lo que se tenga o usar como punto de partida para otras creaciones. 
 
4. Jim Solomon: The Body Rondo Book  
Una colección de rondós para percusión corporal de diferentes niveles de dificultad. Bueno, bonito, barato. 
 
5. Cualquier libro de Richard Filz 
Autor prolífico, cualquier obra suya servirá. Las hay más o menos específicas sobre percusión corporal, beatbox o percusión con objetos sonoros. Eso sí, no todas están en inglés! 

 
6. Doug Goodkin: Sound Ideas 
Aunque principalmente trate sobre la pequeña percusión, este libro funciona muy bien como compendio de ideas básicas para el trabajo rítmico con cualquier instrumental. Muy recomendable.
 
7. Orff-Schulwerk: Volumen I y V 
En el volumen I del Orff-Schulwerk se pueden encontrar ejemplos de recitados, ostinatos y piezas de percusión corporal de dificultad baja-intermedia. En el volumen V también hay piezas para percusión corporal, pero son mucho más complejas.
 
8. Gunild Keetman: Üb- und Spielstücke für Pauken 
En este suplemento del Schulwerk para timbales también se pueden encontrar piezas susceptibles de tocarse con percusión corporal o lo que sea. Pero puestos a escoger solo un material del Schulwerk me quedo con Rhythmische Übung. 
 
9. Shirley Salmon: Hello Children 
Una colección de canciones y juegos para niños (y no tan niños!). Lo más destacado del libro es la gran cantidad de ideas que ofrece para trabajar a partir de cada canción, entre las que siempre se encuentra algo útil. 

 
10. Doug Doodkin: Name Games / A Rhyme in Time 
Dos libros con ideas y más ideas para jugar con los nombres en clase y también una buena cantidad de ejemplos de trabajo con rimas. 
 
11. Hervé Tullet: ¡OH! Un libro con sonidos 
Un álbum ilustrado al que sacarle mucho partido para trabajar la expresión e improvisación vocal, las cualidades del sonido o la notación no convencional. En este blog ya hay un ejemplo de propuesta didáctica sobre este libro. 
 
12. Sofía López-Ibor: Blue is the sea 
Todo el libro es recomendable, pero para esta ocasión son especialmente interesantes los capítulos sobre el uso de periódicos en el aula, el de partituras gráficas y el de audición musical y artes plásticas. 
 
 
13. Fernando Palacios: Piezas gráficas para la educación musical 
Una colección de 26 piezas gráficas para interpretar con lo que se quiera y sorprenderse con el resultado. Está descatalogado pero se puede descargar en este enlace en la web del autor. 
 
14. R. Murray Schafer: Hacia una educación sonora 
Quizás sea el libro más desconocido de su autor, pero es el más útil. Incluye 100 actividades para escuchar y reflexionar sobre el sonido y el paisaje sonoro. Está descatalogadísimo pero a veces aún se encuentra algún PDF en la inmensidad de internet...
 
15. Anne Green Gilbert: Creative dance for all ages 
Casi 400 páginas con actividades de movimiento dan para mucho, también para encontrar ideas que se puedan realizar sin moverse del pupitre. Incluye un pequeño apartado de consejos para bailar en el aula ordinaria.  

 
 
 
 
La clave para poder bailar en estas circunstancias es tener repertorio (y en esta web lo hay) y modificar un poco las danzas para poder bailar en el sitio. En algunas ni falta hace…
 
 
Este post fue publicado originalmente como un hilo de Twitter en este enlace.
 

25 de marzo de 2020

La educación musical NO es esto


Señores, no, la educación musical no es eso. No al menos en mi aula, ni en la de muchos de mis compañeros docentes de música que, como yo, buscan cómo acercar la música y la danza de la manera más atractiva posible a los niños y jóvenes de este país en ese mísero espacio semanal que las leyes educativas nos dejan en las escuelas. 

La programación de esta mañana en ClanTV  y La2 de TVE podía haber sido una gran oportunidad para mostrar las toneladas de buenas prácticas que se ven en nuestras aulas, para dar una idea actualizada de la educación musical o para, por lo menos, ofrecer una mañana de práctica musical de calidad a todos los niños que llevan días encerrados en sus casas. Pero no lo fue. En absoluto. Desde el minuto cero en su lugar nos encontramos con un auténtico despropósito educativo.

La mañana comenzó con la franja de los pequeños de 6 a 8 años. ¿Y qué nos encontramos? Con un vídeo tras otro de solfeo. Posición de las notas en el pentagrama, tempos, negras, corcheas, blancas… Así durante toda la hora, con unas explicaciones abstractas propias del siglo XIX, unos ejemplos rítmicos mal secuenciados, hasta fuera de ritmo y con una calidad de vídeo lamentable. Pasó casi una hora sin que escucháramos ninguna música. No hubo ninguna referencia a la experiencia, a la práctica tan importante en esta etapa, más allá de hacer unos dictados completamente inapropiados. Y sobre todo era aburrido, muy aburrido. Me imagino a Orff, Kodaly y Dalcroze, entre otros pedagogos, revolviéndose en sus tumbas al ver semejante espectáculo.



Al ritmo que iban parecía que acabaríamos la mañana viendo todos los contenidos de grado elemental de conservatorio. Pero no, nos sorprendieron con algo peor. En cada nueva franja se repetían contenidos ya explicados en la anterior. Una y otra vez hablando de negras y corcheas. ¡Qué horror! Incluso hubo un vídeo repetido en espacio de 15 minutos.

¡Otra vez lo mismo!


A lo largo de la mañana las franjas también se completaron de manera variable con algún vídeo sobre instrumentos (con sonido MIDI!)  y otros de danzas para ver sin más. No había nada que hacer ni ofrecían ninguna explicación adicional. Especialmente llamativos eran el hecho de que los bailarines no eran de la misma edad que sus destinatarios y la absoluta falta de adecuación del repertorio a la edad. Puesto que era el día de Educación Artística y Educación Física ¿debemos suponer que las danzas también contaban como de Educación Física? ¿Era un dos por uno? 

Si con estos precedentes todos temíamos que la segunda parte de la mañana, la dedicada a la ESO, fuera otra tanda de solfeo e historia de la música, la realidad nos sorprendió: Yoga, ¡recetas de cocina!, todo con un estilo súper infantil y muy al final, un par de documentales sobre Pink Floyd y Tomatito de escaso interés, aunque al menos al fin vimos a alguien tocar un instrumento.

¿Desde cuándo la Educación Artística también son recetas?

No, señores, la educación musical no es esto. La educación musical es cantar, tocar, bailar, componer, improvisar, escuchar, hablar de música y ante todo sentir. No es aprender solfeo (ni siquiera puedo llamarlo lenguaje musical, porque el lenguaje musical es más atractivo que lo que hoy se vio). Cada vez somos más los docentes de música que reducimos a la mínima esencia los contenidos teóricos y siempre después de haberlo experimentado previamente. También es cierto que con el escaso tiempo del que disponemos es una cuestión de prioridades. Ya que tenemos poco tiempo, usémoslo bien, hagamos algo relevante y con lo que poder despertar la pasión por las artes. No hay que olvidar que para muchos, la materia de música será su única oportunidad en la vida de acercamiento a esta disciplina artística. 

Pero me temo que quienquiera que diseñara este despropósito no tiene ni idea de educación musical. Tampoco se preocupó de ser bien aconsejado, ni de rellenar con contenidos de calidad un espacio destinado a cubrir un servicio público de atención educativa a los estudiantes más desfavorecidos. Nada de eso. En su lugar optó por lo más fácil: coger sin criterio algunos vídeos de youtubers varios o de entre los materiales que ofrecen las editoriales junto con sus libros de texto. Libros de texto, por cierto, de los que muchos docentes de música ya huimos como de la peste, pues son nefastos y no comparten nuestros ideales de lo que la educación musical debería ser.

Los niños tocan en la tele, Munich, 1947.
En vez de este despropósito, lo ideal habría sido desarrollar nuevos materiales audiovisuales creados por pedagogos musicales que ofreciesen actividades prácticas musicales para hacer en casa. No es imposible, ya se ha hecho. Precisamente los orígenes de la metodología Orff-Schulwerk están intrínsecamente unidos a un programa de radio, después de televisión, en el que allá por el año 1947 los niños cantaban, tocaban y bailaban a ambos lados de la pantalla.

También es cierto, soy perfectamente consciente,  de la premura de esta situación excepcional. En ese caso, en vez de buscar material fuera, RTVE podría haber tirado de su propia hemeroteca, pues en ella hay recursos aprovechables, que podrían haber emitido esta mañana, por ejemplo:

- Capítulos sueltos de El Conciertazo, que si bien no era maravilloso, era mucho mejor que lo que vimos hoy y buscaba transmitir el gusto por la música.
- Apostaría lo que fuera a que entre la ingente cantidad de conciertos grabados de la Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española hay algún concierto para niños. Sino, pequeños fragmentos de conciertos con un repertorio apropiado también servirían.
- O de Los conciertos de Radio 3. ¿Por qué no un poco de jazz? ¿O de música tradicional?
- Para el alumnado de la ESO algún capítulo de This is Opera o This is Art, podría ser muy enriquecedor. 

Y esto solo por citar algunos ejemplos que se me ocurren a bote pronto, que seguro que en esa hemeroteca hay más conciertos, documentales o retransmisiones que podrían cumplir perfectamente esta función educativa. 

Ahora solo queda esperar a ver qué nos depara la semana próxima. ¿Volveremos a presenciar un espectáculo educativo bochornoso? ¿Habrá alguna mejora? Quién sabe. Mientras tanto, yo solo deseo profundamente que ninguno de mis alumnos haya visto esta mañana la tele. No quiero que piensen que la música es eso.

14 de marzo de 2019

Apoyos visuales en el aula de música

Durante el curso 2016/17 tuve la magnífica experiencia de poder realizar voluntariado en el centro  de educación especial de Aspanaes en A Coruña, especializado en la atención de alumnado con Trastornos del Espectro Autista. La idea era realizar algunas sesiones de música con aquellos que presentaban interés por la música y el sonido. Fue tan difícil como fascinante, pero hoy no hablaré de esto, sino de la influencia que esta experiencia tuvo en mis clases de música en centros ordinarios.

Mi pictograma favorito
Tener la oportunidad de conocer un centro de educación especial desde dentro, y más uno tan especializado como este es algo muy interesante. No solo por profundizar en el conocimiento del TEA, sino que también por ver cómo trabajaban allí con muchos recursos desconocidos para mí hasta ese momento. Pictogramas, agendas, Benson Schaeffer, conductismo... la lista era larga. La verdad es que no tardé mucho en darme cuenta de que podían serme útiles en mis clases de música en Primaria. ¿Porqué no probar? Las ideas fueron surgiendo y a lo largo de ese año y los siguientes diferentes recursos aparecieron en mi clase. En las siguientes líneas los describo detalladamente. Algunos inciden en la gestión general del aula mientras que otros contribuyen a la organización y buen uso del instrumental.

WOLFI


Aquel curso 2016/17 tenía varios grupos especialmente habladores. Jamás se callaban, así que preparé una pequeña técnica conductista. Por cada cierto tiempo que estaban en silencio un personajillo llamado Wolfi (en honor a Wolfgang Amadeus Mozart) recorría un panel de velcro en dirección a la meta. Si llegaban allí durante esa sesión al día siguiente disfrutaban de un premio, que siempre era algo breve y musical: jugar a algo especial, tocar un instrumento raro de mi colección, tocar más tiempo instrumentos orff, etc.



Wolfi en acción

Y funcionó. No diré que de pronto mi clase era el lugar más silencioso del mundo, pero sí que había muchos momentos de silencio que contribuían al buen transcurrir de la clase. Una mejora importante. Usé a Wolfi durante varios meses, pero cuando más tarde comencé a usar ClassDojo cayó inmediatamente en el olvido. La aplicación era mucho más práctica con el mismo propósito.

Sin embargo, en este curso 18/19 Wolfi ha vuelto recientemente a mi aula de Secundaria con el mismo objetivo pero premios al gusto de los mayores. Por ahora los inicios han sido buenos, pero me parece demasiado pronto para sacar conclusiones. Lo dejo pendiente para una futura actualización.

AGENDA DE SESIÓN


Un día cualquiera en 3º EP
Gestionar bien el tiempo en clase de música es algo muy importante cuando solo cuentas con 50 minutos a la semana. Así que ver que la clase no fluye y que siempre quedan cosas por hacer no es agradable. Tomando como referencia las agendas de pared usadas en Aspanaes me hice una agenda para mi clase, en la que sobre una línea temporal vertical señalaba y presentaba el plan previsto para esa sesión con los pictogramas o fotos correspondientes. Dejar claro el plan, unido a colocar las actividades en cierto orden (lo aburrido primero, lo guay después) y a que ganaban puntos de ClassDojo por llegar al final funcionó muy bien.

Al año siguiente (17/18) en cambio, la agenda de sesión duró poco tiempo en el aula. El tiempo cundía, las clases funcionaban y ya no se veía algo necesario. Además, a veces adolecía de poca flexibilidad, si quería improvisar algo sobre la marcha o no tenía exactamente el pictograma preciso para la actividad que quería. De todos modos y a pesar de sus pequeños fallos sigo pensando que es un gran recurso, muy útil si las circunstancias lo requieren.

NORMAS DEL AULA EN PICTOGRAMAS


Otro uso de los apoyos visuales que se presentó muy valioso fue presentar las normas de aula con pictogramas. En aquel curso 16/17 tuve la suerte de disponer de un aula de música con suelo de corcho en la que nos podíamos descalzar. Eso era genial pero se imponía establecer una buena rutina con la que entrar en el aula, descalzarse e ir cada uno a su sitio. Aunque en mi aula no haya sillas, todo el mundo tiene un sitio fijo en el círculo.

Al entrar en Música...
En este caso, una ayuda más que importante fue un panel situado estratégicamente a la puerta del aula, que unido a la “cantilena” explicatoria fue especialmente útil con los grupos más jóvenes. Y justo encima quedaban los planos con las posiciones de todos en el círculo para consulta de quienes se hubieran olvidado.

¿Cuál era mi sitio?
  

PANEL DE BAQUETAS


El panel de baquetas
De todos los apoyos visuales que he usado en estos tres años, este es el único que ha estado siempre en mi aula en varios centros diferentes. Se ha convertido en un imprescindible por derecho propio. El panel de baquetas en realidad lo conforman varios elementos. Por una parte está el panel propiamente dicho con las imágenes de los instrumentos Orff y las baquetas que requiere cada instrumento. Por otra están las cajas con las baquetas en un lugar accesible y marcadas con la foto del tipo de baquetas que van en cada una. Adicionalmente, las estanterías tienen también fotos de los instrumentos en su estante correspondiente, aunque esto último no es imprescindible, solo una buena ayuda si hay que recoger los instrumentos cada día.

Dependiendo del aula todo esto ha tenido diferentes disposiciones. En un centro en el que tenía espacio suficiente en el aula para tener los instrumentos Orff permanentemente desplegados, simplemente coloqué las cajas de baquetas y el panel en una estantería baja cercana.
Baquetas y panel cerca de los instrumentos


En otros en los que comparto uso del aula, el panel, las cajas y los instrumentos estaban o están  colocados directamente en mi carrito de instrumentos. 

Ahora mismo hace dos años que no reparto baquetas en clase. Las cogen ellos mismos, incluso los más pequeños de 1º de Primaria. Desde el primer día les explico cómo buscar en el panel y coger de las cajas las baquetas que necesitan. Y si alguien se equivoca o todavía me viene a preguntar qué baquetas necesita lo mando de vuelta al panel… hasta que acierta. 

¿Y qué he conseguido con todo esto? Sin lugar a dudas, que sean autónomos. En poco tiempo muchos ya saben qué baquetas se usan con cada instrumento y es fácil verlos cogiéndolas sin ni siquiera consultar el panel. Y los que no se lo saben, al menos les ha quedado claro que cada instrumento lleva unas baquetas determinadas y lo miran. De rebote, yo he ganado tranquilidad. Tengo una tarea potencialmente caótica menos que hacer en clase y preparar los instrumentos para tocar es algo más rápido y ordenado. Lo mismo para recoger, baquetas e instrumentos vuelven a su sitio en un momento.

PANEL DE PETICIÓN DE INSTRUMENTOS

La oferta del día
Este panel se parece a los clásicos paneles de peticiones que había en Aspanaes, pero en este caso está especialmente hecho para pedir instrumentos de pequeña percusión. Por norma lo coloco en el armario en el que guardo los instrumentos. Cuando hacemos alguna actividad con pequeña percusión en la que puedan escoger instrumento, pongo en el panel la “oferta del día”, se acercan y me piden el instrumento que quieren. 


Con esto obtengo dos cosas. Una, obligarlos a decir los nombres de los instrumentos y no simplemente cogerlos de una caja sin saber qué cogen. Dos, puedo controlar la oferta y la demanda. Si observo que hay una temporada que solo quieren triángulos y maracas, por ejemplo, quizás los haga desaparecer de la oferta para que usen otros instrumentos diferentes. El mayor inconveniente de este panel es que con grupos muy grandes puede llevar cierto tiempo dar los instrumentos, pero no es nada que no se pueda arreglar teniendo algún ayudante.

MURAL DE CONCEPTOS MUSICALES


Visto el buen resultado que ha tenido el uso de diferentes apoyos visuales en mis clases y después de ver fotos de aulas de música de EEUU que hacen cosas similares, en este curso 18/19 decidí cambiar la decoración de mi aula en una dirección más práctica y didáctica. Quité todas las imágenes musicales humorísticas o de lugares que había y en su lugar aparecieron carteles con diferentes conceptos musicales, que apoyan las actividades realizadas en clase.


Por lo pronto el resultado del cambio es prometedor, pero como todavía es un elemento reciente al que aún le busco mejores formas de uso en el transcurso de las sesiones, creo que voy a esperar para redactar unas reflexiones más profundas sobre su uso.